Estudio en Vigo, Galicia
Lo hecho, por escrito, todos los meses.
Una web o un sistema no se estropean solos, pero el negocio cambia: precios nuevos, una página que falta, un certificado que caduca. La iguala cubre ese después — mantenimiento, cambios y mejoras — con la regla de la casa: cada mes recibes un parte con lo que se hizo, cuánto llevó y lo que quedó pendiente con su porqué.
Lo que incluye y lo que no descuenta
Incluye el mantenimiento de lo construido, los cambios que pidas y las mejoras que te propongamos — que se hacen sólo si las apruebas. Y una regla que retrata cómo trabajamos: lo que se rompa por causa nuestra no descuenta horas de tu iguala.
La letra pequeña honesta: todavía no publicamos ningún caso que demuestre esta línea con nombre y apellidos — está en la lista de pendientes de la portada, a la vista, y no lo vamos a fingir. Lo que sí puedes ver ya es el papel exacto que recibirías.
Sin la iguala, nada cambia de dueño
La iguala es opcional y se entiende sola: si no la contratas, lo construido es tuyo igual y te queda funcionando. No se secuestra nada — la iguala te compra tiempo y tranquilidad, no tu libertad.
La prueba
Nada de lo de arriba es una promesa: está construido y publicado con sus cifras contadas sobre el código. Los expedientes se pueden leer enteros.
El parte mensual, de muestra
El formato real del parte que llega cada mes, con partidas de ejemplo: tipo, tiempo, total y propuesta para el mes siguiente.